¡Quiero tener un paseo tranquilo con mi perro!

Te entiendo perfectamente! Y es que, en muchas ocasiones nos hemos preguntado porqué no podemos tener un paseo tranquilo con nuestro peludo. A veces ladra, se excita, tira de la correa, es imposible tener un paseo agradable y nuestra paciencia se agota.

Hoy quiero hablarte de la importancia que tienes tú a la hora del paseo y como podemos hacer de este momento, el mejor del día.

Todo empieza en casa. Debemos saber que el perro sabe reconocer nuestros movimientos. Por lo tanto, un gesto tan simple como puede ser el ponernos la cazadora o coger las llaves, lo excitará y sabrá que eso significa salir a la calle. Aquí comienza todo: debemos mantenernos relajados nada más salir de casa, nuestro cuerpo debe mantenerse así a lo largo de todo el paseo. Si tú vas tranquilo, el perro también.

A no ser que vayas a realizar algún tipo de deporte con tu peludo, intenta caminar firme y no muy rápido, con la correa destensada. Nos da igual que el perro vaya por delante de nosotros con tal de que no nos de tirones. En caso de que sea así, simplemente corregimos con un comando que solamos utilizar para la corrección. Aquí lo podemos acompañar con un pequeño tirón de la correa, o nos frenamos en seco e impedimos que siga avanzando. Volvemos a reanudar el paseo cuando veamos que el perro está relajado y premiamos siempre: con caricias, con comida, con nuestra voz, o con las tres cosas a la vez.

Una vez que estamos en pleno paseo, debemos dejarle margen a nuestro perro para que huela lo que tiene a su alrededor. Esto es algo básico, ya que es su forma de conocer cosas nuevas y al mismo tiempo de liberar estrés. También es importante que, si vemos a otro perro, se conozcan despacio, poco a poco. Si percibimos que uno de los dos perros no está receptivo simplemente nos damos la vuelta y nos vamos. Claro está, que debemos anticiparnos. Aquí volvemos a tener un papel muy importante. No podemos dejarnos llevar por el miedo de lo que pueda pasar en ese momento, o durante el paseo en general, SIEMPRE relajados y firmes y felicitando al perro cuando tenga buena actitud ante cualquier estímulo que se le presente, o cuando haga algo que queremos.

Sé que cuesta mucho, pero intenta desconectar de otras cosas como puede ser el móvil o los cascos con la música a todo volumen, y céntrate en tu peludo. Interacciona con él durante el paseo, puedes acariciarle o mantener contacto visual de vez en cuando. Esto hará que el vínculo se refuerce y que el paseo sea de más calidad.

No debemos ir nunca con el perro atado en corto. Existen diferentes tipos de correas y por tanto diferentes formas de llevar a nuestro peludo. Las correas cortas no son una opción, al menos para mí. Sí que es cierto que podemos acostumbrar al perro a que vaya a nuestro lado, pero llevarlo con la correa de esta forma todo el rato, le impide disfrutar de su entorno, le obliga a estar pegado a nosotros, y le impide olisquear y socializar.

Una opción muy buena es una correa larga, si puede ser multiposición de entre 1’50 y 2 metros de largo. De esta forma jugamos con las distancias, y progresivamente nos iremos sintiendo más seguros y cómodos durante el paseo. Tu perro te lo agradecerá.

¡No os perdáis el próximo post!

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