¿Cómo podemos mejorar la gestión del estrés en nuestro perro?

Hay perros que tienen una mala gestión del estrés, y esto puede suponer un gran problema para el propietario. La frustración puede ser tal, que los paseos se convierten en un verdadero infierno, cuando debería ser al contrario: el paseo tiene que ser un momento agradable, sin riñas y disfrutando de la compañía de nuestro peludo.

Entonces, ¿Cómo podemos mejorar? Está claro que somos nosotros los que tenemos que poner todo nuestro empeño en que nuestro perro sepa gestionar su estrés de una forma efectiva, independientemente de cuál sea la situación que se le presente. Esto lleva su tiempo, pero si lo hacemos con paciencia, lo conseguiremos.

Juegos de búsqueda: para liberar la mente de nuestro peludo en un momento puntual de estrés, esta suele ser una buena opción, sobretodo si vamos por la calle. Si vemos que comienza a ladrar por algún motivo: otro perro, persona, coche, moto, etc, esparcimos trozos de comida por el suelo a la orden de “busca”. Recordad que tenéis que llamar la atención de vuestro perro, con lo cual este comando tiene ser dicho de una forma efusiva, como puede ser: ¡Busca chico! O ¡Vamos, busca busca! Si nos ha hecho caso y se ha puesto a buscar sin fijarse en el otro estímulo, lo felicitaremos también de manera efusiva.

Jornada de reducción de estres: durante una semana evitaremos que nuestro perro se cruce con estímulos negativos. Jugaremos con él, seguiremos con los juegos de búsqueda, saldremos de casa a las horas en las que haya menos gente, menos perros, o menos objetos que le resulten estresantes. Le felicitaremos cada poco tiempo en el paseo si está tranquilo, y en caso de encontrarnos con un estímulo negativo, nos daremos la vuelta o cambiaremos de acera. Esto le hará ver poco a poco, que con nosotros está seguro, que tiene otras opciones cuando algo no le gusta, que puede ser darse la vuelta o irse, en lugar de ladrar, tirar de la correa, gruñir… etc.

De esta forma, haremos que nuestro peludo esté más tranquilo y nosotros también, que sepa gestionar mejor sus emociones y que sepa reaccionar de otra forma a cosas que no le gustan.

Y tú, ¿Te animas a hacerlo y a contarme qué tal te ha ido?

El estrés en el perro

Probablemente más de una vez os habéis fijado en los movimientos de vuestro peludo, ¿Verdad? Algunas veces nos resultan graciosos, y otras no tanto. Y es que, cuando nuestro perro reacciona ante algo, lo puede hacer de muchas formas, pero sea como sea, su reacción suele ser siempre por algún motivo concreto.

Hoy quiero hablaros sobre el estrés en el perro, algo que es muy importante que entendamos, ya que, ellos al igual que nosotros, también lo sufren y nos envían señales cuando no se sienten cómodos ante una situación. Estas señales son muy fáciles de ver, sólo basta con prestar un poco de atención.

Tenemos que tener en cuenta que el estrés no siempre es malo. Lo que sí es malo, es que el perro no sepa gestionarlo bien. Un perro que no tiene una buena gestión del estrés, puede tener una mala reacción en un momento dado, incluso cuando él realmente no es así.

Algunas de las diferentes señales de estrés que puede mostrar tu peludo son:

  • Estereotipas. Las estereotipas son movimientos que el perro repite sin parar y sin ningún fin. Por ejemplo, hay perros a los que, en un momento determinado se les da por ladrar en exceso y a otros por perseguirse la cola. Este último es muy común y es una señal de estrés muy clara.
  • Jadeo en exceso. Lo normal, es que nuestro perro expulse el calor de su cuerpo a través del jadeo después de hacer alguna actividad, como jugar o correr. Pero si, en una situación normal, de repente comienza a jadear, eso quiere decir que algo le incomoda.
  • Rigidez. En una situación de estrés, veremos que, en general, el cuerpo de nuestro perro está rígido, en tensión. Lo notaremos sobretodo en la rigidez de la cola. Esta es también una señal de estrés muy común.
  • Hiperactividad. Un perro que es incapaz de estar tranquilo, se considera un perro hiperactivo y estresado. Y es que, de alguna manera tienen que descargar toda la tensión que tienen acumulada: por ejemplo, corren mucho y necesitan mucha actividad.
  • Relamido constante. Si le estamos haciendo algo a nuestro perro, y vemos que se relame en exceso, quiere decir que lo que le estamos haciendo no le gusta. Al igual que lo haría si está ante una situación que no le agrada sin necesidad de contacto físico. Esta también es una señal de estrés muy clara.
  • Exageración a la hora de reaccionar. En el caso de que nuestro perro ya ladrase anteriormente por la calle, o reaccionase de malas maneras ante otro perro, si está estresado, lo hará de una forma más exagerada e intensa. Si por el contrario, antes no lo hacía y ahora sí, quiere decir que sufre estrés.

Aunque hay alguna más, estas son señales muy comunes y, desde mi punto de vista, bastante fáciles de apreciar. Gracias a que sabemos interpretarlas, podemos evitarnos algún que otro problema reaccionando a tiempo.

Con lo cual, para mejorar la gestión del estrés de nuestro perro, o para evitar que lo sufra desde el principio hay muchas opciones que os explicaré en el próximo post. Os adelanto que, podemos decantarnos por los juegos de búsqueda, por ejemplo: esparcimos varios premios por el suelo para que los encuentre. Esto hace que su mente se libere. O existen también lo que llamamos, jornadas de reducción de estrés.

Y vosotros, ¿Habéis notado algún comportamiento extraño en vuestro peludo últimamente? Si es así, o si queréis comentar alguna señal más de estrés que conozcáis, ¡Me gustaría leeros!

Socialización

¡Hola mundo!

Seguro que muchos de vosotros habéis oído hablar sobre la importancia de la socialización en los perros, ¿Verdad? Pues bien, para aquellos que tenéis alguna duda, o simplemente queréis que os refresque un poco acerca del tema, ahí va: la socialización es un período que comienza en el cachorro, aproximadamente a las tres semanas de edad, y termina a las doce semanas, es decir, a los tres meses. Esta es la mejor etapa para el perro, ya que aprende de una manera más fácil a lidiar con los estímulos que se le puedan presentar. Como pueden ser otros animales, diferentes voces, ruidos, niños… etc.

La presentación al estímulo no debe ser NUNCA de golpe. Es decir, debe ser de una forma progresiva y controlada, para que nuestro peludo se sienta cómodo y lo relacione con algo bueno. Recordad que a cada perro le lleva su tiempo, ¡No le comparéis!

Si vemos que nuestro perro se está agobiando o se quiere ir, nos vamos. Que vea que tiene alternativas, en este caso por ejemplo, dar la vuelta. Podremos volver a intentarlo al poco tiempo. ¡Todo llega!

Podemos tener contacto directo con el estímulo, o no. Tened en cuenta que la buena relación entre el estímulo y el perro se produce cuando el perro tiene una buena experiencia en ese momento, o simplemente lo está relacionando con algo bueno.

Lo ideal sería que, absolutamente todas las experiencias vividas de nuestro cachorro, fuesen las mejores para que no tuviese ningún miedo o problema en el futuro, pero lógicamente, hay veces que eso no es posible y llegan a la edad adulta con algún problema de conducta o con algún miedo. ¡No te preocupes por eso! Hay un montón de alternativas que te ayudarán a que tu perro mejore, y con él, la relación con el mundo que le rodea.

Y recuerda: la socialización del perro no termina NUNCA. Con lo cual, ¡No tires la toalla! Con esto me refiero, a que tenemos que seguir socializando y habituando a nuestro perro durante toda su vida a diferentes personas, animales, objetos, ruidos… etc. De esta forma conseguiremos un perro más equilibrado.

¡Os espero en el próximo post!

Juegos caseros

Hoy quiero hablaros sobre la importancia de mantener entretenidos y estimulados mentalmente a nuestros peludos. ¿A que nosotros nos sentimos mejor cuando mantenemos nuestra mente ocupada haciendo algo que nos gusta? Lo mismo les pasa a nuestros perros.

Seguramente habéis oído hablar muchas veces del Kong. El juguete por excelencia que ayuda a mantener concentrados y entretenidos a nuestros perros, a mejorar la gestión del estrés y a reducir de forma significativa la ansiedad cuando se encuentran solos. Se trata de un juguete de un material muy resistente que consta de dos agujeros en los extremos, uno grande, porque el que se introduce la comida, y otro pequeño. El perro, con su boca, debe intentar sacar la comida que hay en su interior. Esto lo mantendrá entretenido un buen rato y hará que se sienta mejor al lograr sacar la comida.

Pero… ¿Qué podemos hacer cuando no tenemos Kong? Existen muchas opciones de juegos caseros y muy fáciles de hacer con objetos que tengamos por casa y que no utilicemos. Como puede ser una botella de plástico, un trapo, un tupper, una toalla vieja, una cuerda…etc

Empezaremos con el tupper, por ejemplo. Haremos varios agujeros al tupper, si este tiene tapa, cerraremos el tupper con cinta aislante. Dependiendo del tamaño del tupper y del tamaño del perro, haremos un agujero más grande, que le permita al menos, meter un poco el hocico, para que le parezca más interesante el juego, y a la larga consiga su premio. ¡Es muy fácil!

Seguimos con la toalla vieja. En este caso, si tenemos dos toallas de tamaño pequeño sería perfecto. La intención simplemente es hacer un mordedor casero. Enrollamos las dos toallas entre sí muy fuerte. En los dos extremos ponemos un par de gomas que sujetarán de forma segura las toallas. De esta manera podremos jugar con nuestro perro de una manera fácil y económica.

Y cuando no estemos en casa, además del tupper… ¿Qué podemos encontrar? Con el tubo del papel higiénico, podemos hacer otro “Kong casero” de una forma muy sencilla: sellamos uno de los extremos del tubo, y por el otro introducimos comida, pueden ser salchichas, queso de untar, chorizo, pavo… Lo que le parezca más apetecible a tu peludo. Y cerramos el otro extremo, pero sólo un poco, simplemente con los dedos haciendo un poco de presión hacia dentro.

Espero que os haya servido de ayuda y ¡Nos vemos en el siguiente post!

Pd: ¡Sé que esto sería mucho más cómodo con fotos y sé que os hacen falta! No os preocupéis, poco a poco las iré subiendo directamente en el post correspondiente para que os sea todo mucho más fácil.

Vínculo

En el post de hoy me gustaría hablaros de la importancia del vínculo que debemos tener con nuestro perro.

Seguramente habéis oído hablar de ello, y yo os quiero hablar un poco más acerca de esto. Es algo que me parece básico para poder entendernos con nuestro peludo, y es que, cuanto mayor sea el vínculo, más caso nos hará y menos problemas tendremos en un futuro.

La frustración es algo normal al principio, pero tenemos que pensar que no solamente nos frustramos nosotros, si no que hacemos que nuestro perro también lo haga y se sienta perdido. Debemos tener en cuenta, (porque a veces se nos olvida), que hablamos idiomas totalmente diferentes.

Ahora bien, ¿Cómo podemos conseguir un mejor vínculo?

Aunque esto pueda sonar raro, debemos resultar “interesantes” para nuestro perro. Al menos debemos resultar más interesantes que cualquier otro estímulo. Lógico, ¿No? ¿A qué me refiero con esto? Si vamos por la calle, y mi perro se fija en otro perro hasta el punto de tirar de la correa, eso quiere decir que le parece más interesante el otro perro que yo, por ejemplo.

Si yo soy la que te proporciona comida, agua, cariño y juego, (cosas básicas), yo soy la que te deja ir, o no, a junto de ese perro que te parece tan interesante.

Entonces, primeramente, debemos empezar por fortalecer nuestro vínculo, y esto lo haremos de forma positiva, utilizando el juego o el refuerzo trófico, (la comida). Hablo de estas dos formas porque son las más interesantes para nuestro perro. Hay que tener en cuenta que hay perros que prefieren las caricias en lugar de la comida, y viceversa.

Aunque deberíamos poder hacerlo siempre, no vamos a llevar continuamente premios en el bolsillo durante el paseo. Eso sería lo ideal, pero es comprensible que no siempre nos acordemos. Entonces, ¿Qué podemos hacer para sustituir esto? El juego. Aunque parezca una tontería, nuestro vínculo mejora un montón cuando jugamos con nuestro perro, y esto ocurre porque nosotros somos los que le estamos proporcionando eso en ese momento. Y también somos nosotros quienes se lo quitamos. Uno de los juegos por excelencia, y que a mi personalmente, me gusta mucho, es el “tira y afloja”. Respecto a este juego existen diversas opiniones e incluso me atrevería a decir que mitos, que seguramente muchos de vosotros conoceréis. Sin embargo, os puedo asegurar, que gracias a este juego, vuestro perro liberará muchísimo estrés, aprenderá a inhibir la mordida y conseguiréis una mejor conexión. Al menos un par de veces al día podremos intentarlo ¿No?.

Además de todo esto, ¿Qué finalidad tiene este juego? Que el perro aprenda a soltar el mordedor/cuerda/correa, a la orden. Un ¡Suelta! ¡Vale!, cualquier comando que se os ocurra, es bueno para que entienda que el juego empieza y acaba cuando yo quiero. Eso sí, en el momento en que suelte, le premiamos, como digo, si tenemos comida en ese momento, perfecto. Si no, podemos acariciarle y celebrarlo con un ¡Muy bien! de forma efusiva. De esta forma, progresivamente, conseguiremos llamar su atención.

Para empezar el juego podemos utilizar por ejemplo, el comando ¡Va! Así, si por ejemplo estamos en la calle con nuestro perro y queremos que venga hacia nosotros, podremos decirle ¡Va! Para que se fije en nosotros, en cuanto llegue darle lo que tengamos a mano, su correa por ejemplo, y jugar con él un par de minutos.

Lógicamente, además de este juego, existen otros que estimulan de una forma muy positiva a nuestro peludo, que incluso podemos hacerlos nosotros en casa fácilmente.

En el siguiente post os contaré algo más sobre ello.

¡Gracias por estar ahí!

@sultantheblackdog

Hace un tiempo, mi pareja y yo decidimos crear una cuenta de Instagram a nuestro peludo, Sultán. ¡Al que queremos con la vida! La verdad es que no le hemos dado mucho bombo porque lo hemos hecho por puro entretenimiento. Simplemente nos parecía (y nos parece) gracioso subir fotos en las que contamos un poco sobre él.

Sin embargo, ahora que me dedico al blog y mi intención es que me veáis algo más, me gustaría me siguieseis en esta cuenta. ¡Os va a resultar muy divertido! Así también conocéis a Sultán.

Por último y no menos importante, estad atentos al próximo post. Comenzaré con algún consejillo.

¡Síguenos!

https://www.instagram.com/sultantheblackdog/?hl=es

¿Me acompañas?

Como ya os dije en el post anterior, quiero ayudaros a que tengáis una buena relación con vuestros peludos. Para ello, publicaré consejos que os resultarán de gran ayuda.

Para comenzar me gustaría que me escribieseis en la parte de comentarios cualquier tipo de duda que tengáis, preguntas, cómo se comporta vuestro perro, qué os gustaría cambiar en él… etc. De esta manera os conoceré mejor.

Sé que a veces puede resultar difícil expresar cualquier problema relacionado con nuestro amigo de cuatro patas, ya que para nosotros es un miembro más de la familia. Pero… ¡No te preocupes! Aquí puedes contarme lo que quieras, intentaré que sea lo más ameno posible y que podamos solucionarlo de una manera fácil y efectiva.

¿Lo intentamos?

¡Hola mundo!

Me presento: mi nombre es Montse, recién titulada en educación y adiestramiento canino.

Me hace muchísima ilusión poder compartir con vosotros mis conocimientos sobre el mundo de la educación canina. Digo esto, porque a mi también me gusta seguir aprendiendo, y si es junto a vosotros, mucho mejor.

Al igual que vosotros, yo también tengo perro, y sé lo complicado que resulta al principio. Me he enfadado, he gritado, he castigado… Y además de todo esto, lo he pasado realmente mal por mi y por mi peludo, porque la frustración era tal, que ya no sabía que hacer.

Seguro que ahora mismo estáis pensando: “otro de los muchos blogs/páginas de adiestramiento canino que hay por ahí, menudo aburrimiento…”

Efectivamente, no os equivocáis. Este es otro de los muchos blogs sobre adiestramiento canino que existen. Sin embargo, mi idea, es darle un enfoque diferente y quizás algo más cercano.

Aquí contestaré encantada a las preguntas que me hagáis, resolveré vuestras dudas y publicaré consejos que sé que os serán útiles para conseguir una mejor relación con vuestros peludos. Al menos, ¡Intentemos que así sea!